Barcelona

I have visited Barcelona dozens of times, ​​because I have very good friends there, I often collaborate with people from a Barcelona University and I usually travel through this wonderful city. So, seeing Barcelona through the eyes of a tourist has not been easy. I mean, it is really a city with lots of things to see and do, and as a tourist destination is a great place – food is awesome, weather is great, people are friendly, there are important landmarks – but I’ve been there so many times and so many moments of my life have occurred in Barcelona that I did not want to integrate myself with all the hordes of tourists filling literally all these attractions the city offers. I preferred to be someone who was passing by. But in the end, my trip to Barcelona has been a touristic one. Because I had to visit those places I never visited because I was not a tourist.

Barcelona is a city that lives in the street. It is a distinctly Mediterranean destination. It is an absolutely cosmopolitan place, especially listening to the many languages ​​that are intertwined in countless conversations reaching your ears. Actually, the amount of people on any given day in places as Las Ramblas or Parc Güell is overwhelming. I remember the eighties, when I visited the city as a teenager, and there was not such a crowd, or at least I did not appreciate it. I remember the celebrations of the Mercè festivals, so many people from Barcelona but without so many tourists as I have seen these days. I wonder what the people think, if it is really worth the money flow from half the world that visits Barcelona.

I do not belong to Barcelona, ​​but a piece of me lives here. I hope I have achieved images that go a little beyond from the typical photo of one of the world’s most photographed cities. And they are in color. For me, Barcelona is in color.

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He visitado decenas de veces Barcelona, pues tengo muy buenos amigos allí y suelo colaborar con gente de una Universidad de Barcelona y viajar a través de esta maravillosa ciudad. Por eso, ver Barcelona con los ojos de un turista no ha sido sencillo. Quiero decir que realmente es una ciudad que tiene muchas cosas que ver, y como destino turístico es un sitio fantástico – se come bien, el clima es genial, la gente es amable, hay landmarks importantes – pero he estado allí tantas veces y hay tantos ratos de mi en Barcelona que no me quería integrar junto con todas esa hordas de turistas llenando, literalmente, todas esas atracciones que la ciudad nos ofrece. Prefería ser alguien que estaba de paso pero sin una connotación de turista. Pero, al final, mi viaje a Barcelona ha sido el de uno de ellos. Porque tenía que visitar aquellas cosas que nunca visité porque no era un turista.

Barcelona es una ciudad que vive en la calle. Es un destino netamente mediterráneo. Y es un lugar absolutamente cosmopolita, sobre todo escuchando la infinidad de lenguas que se entrelazan en las innumerables conversaciones que pueden llegar a tus oídos. Realmente, la cantidad de gente que puede haber en un día cualquiera en lugares como las Ramblas o el Parque Güell es abrumadora. Salta en mí parte del recuerdo de los años ochenta, cuando visitaba la ciudad como un adolescente, y no había semejante gentío, o al menos yo no lo apreciaba. Recuerdo las fiestas de la Mercè y tanta y tanta gente de la misma Barcelona, pero no el ambiente de turistas que he observado estos días. Me pregunto qué pensará la gente de allí, si compensa realmente el flujo de dinero que trae medio mundo que visita Barcelona frente a una deconstrucción de la propia ciudad en pequeños parques temáticos de Gaudí y demás.

No me siento barcelonés, pero un trocito de mí vive allí. Espero haber encontrado imágenes que se salgan un poco de las típicas de una de las ciudades más fotografiadas del mundo. Y son en color. Para mi, Barcelona es en color.